Ver sangre al defecar suele generar una preocupación inmediata.
A veces aparece únicamente una pequeña cantidad de sangre roja en el papel higiénico. Otras veces vemos unas gotas en el inodoro, sangre sobre las heces o incluso sangre mezclada con ellas.
Y entonces surge inevitablemente la pregunta:
“¿Serán hemorroides o puede ser algo más importante?”
La respuesta es que existen muchas causas de sangrado rectal. Algunas son muy frecuentes y benignas, como las hemorroides o una fisura anal.
Pero también existen otras causas que necesitan ser descartadas.
Por eso hay una idea que me parece especialmente importante:
Tener sangre al defecar no significa tener cáncer de colon, pero tampoco deberíamos asumir automáticamente que son hemorroides.
Hay que valorar el contexto.

¿Qué entendemos por sangrado rectal?
El sangrado rectal es la aparición de sangre procedente del ano o del recto, aunque en ocasiones su origen puede encontrarse en zonas más altas del aparato digestivo.
La forma en la que aparece puede darnos información.
Puedes observar:
- sangre roja brillante en el papel higiénico;
- unas gotas de sangre después de defecar;
- sangre en la superficie de las heces;
- sangre mezclada con las deposiciones;
- sangre acompañada de moco;
- o heces muy oscuras o negras.
Pero el aspecto de la sangre no permite establecer por sí solo el diagnóstico.
Necesitamos conocer qué otros síntomas existen, tu edad, tus antecedentes y, cuando sea necesario, realizar una exploración o pruebas complementarias.
¿Cuáles son las causas más frecuentes de sangre al defecar?
Existen numerosas posibilidades.
1. Hemorroides
Las hemorroides son una de las causas más conocidas de sangrado anal.
Las hemorroides internas pueden producir típicamente sangre roja brillante, que puede observarse en el papel, sobre las heces o en el inodoro.
En ocasiones el sangrado aparece sin dolor.
También pueden existir otros síntomas como picor, sensación de prolapso o notar que algo sale por el ano durante la deposición.
Pero aquí aparece un error muy frecuente:
“Tengo hemorroides, así que la sangre será de las hemorroides”.
No necesariamente.
Tener hemorroides no impide tener otra enfermedad al mismo tiempo.
Por eso, especialmente ante un sangrado nuevo, persistente o que presenta determinadas características, puede ser necesario estudiarlo.
2. Fisura anal
La fisura anal es otra causa muy frecuente.
Se trata de una pequeña herida o desgarro en el canal anal.
En este caso suele existir una combinación bastante característica:
dolor al defecar + sangre roja brillante.
El dolor puede ser intenso y, en algunas personas, continuar durante minutos o incluso horas después de la deposición.
La sangre suele ser escasa y puede aparecer en el papel higiénico o recubriendo las heces.
Muchas fisuras aparecen después de una deposición dura o de un episodio de estreñimiento, aunque no siempre existe un desencadenante tan evidente.
3. Estreñimiento
El estreñimiento puede favorecer tanto la aparición de fisuras como el empeoramiento de síntomas hemorroidales.
Las heces duras, el esfuerzo excesivo y pasar mucho tiempo intentando defecar pueden traumatizar la zona anal.
Por eso, cuando estudiamos un sangrado, también me interesa conocer:
¿Cómo son tus deposiciones?
¿Tienes que hacer mucho esfuerzo?
¿Cuántas veces vas al baño?
¿Ha cambiado recientemente tu ritmo intestinal?
El hábito intestinal aporta información muy importante.
4. Pólipos del colon y del recto
Los pólipos son crecimientos que aparecen en la mucosa del colon o del recto.
Muchos no producen ningún síntoma.
Algunos pueden sangrar.
Determinados tipos de pólipos tienen además importancia porque pueden ser lesiones precursoras del cáncer colorrectal.
Por eso existen programas de cribado dirigidos a detectar sangre oculta y lesiones colorrectales antes de que produzcan síntomas.
Pero hay que recordar algo:
si ya existe sangrado visible, no estamos hablando simplemente de cribado. Estamos estudiando un síntoma.
5. Enfermedad inflamatoria intestinal
Enfermedades como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn también pueden producir sangre en las deposiciones.
En estos casos pueden aparecer además otros síntomas como:
diarrea;
moco;
dolor abdominal;
urgencia para defecar;
aumento de la frecuencia de las deposiciones;
o pérdida de peso.
La presencia de estos síntomas cambia la orientación del estudio.
6. Divertículos y otras enfermedades del colon
Los divertículos del colon también pueden ser causa de hemorragia digestiva baja.
Existen además otras alteraciones vasculares, inflamatorias, infecciosas y estructurales que pueden producir sangrado.
Por eso “sangre al defecar” es un síntoma, no un diagnóstico.
7. Cáncer colorrectal
Sí. El cáncer de colon o recto también puede producir sangrado.
Y precisamente por eso no debemos normalizar un sangrado persistente sin conocer su origen.
Pero quiero evitar también el mensaje contrario.
Si has visto sangre al defecar, esto no significa que tengas cáncer.
Muchas otras enfermedades pueden producir exactamente el mismo síntoma y son mucho más frecuentes.
La función de una valoración médica es precisamente diferenciar unas situaciones de otras.
Las recomendaciones clínicas actuales consideran el sangrado rectal, especialmente dependiendo de la edad y de la presencia de síntomas como dolor abdominal, pérdida de peso, anemia o cambios del hábito intestinal, entre los escenarios en los que puede estar indicado investigar una posible enfermedad colorrectal.
¿Importa que la sangre sea roja?
Sí, nos aporta información, pero no nos da el diagnóstico.
La sangre roja brillante suele sugerir un origen en las zonas más distales del aparato digestivo, como el ano, recto o colon distal.
Es frecuente verla en las hemorroides y en las fisuras.
Sin embargo:
sangre roja no significa automáticamente hemorroides.
Por eso debemos evitar hacer el diagnóstico únicamente por el color.
¿Y si solo veo sangre en el papel higiénico?
También merece atención si se repite.
Una pequeña cantidad de sangre roja después de limpiarte puede aparecer con una fisura o con hemorroides.
Si ocurre de manera puntual y existe una explicación clara puede no corresponder a un problema importante.
Pero si el sangrado se repite, persiste o no sabes por qué está ocurriendo, merece una valoración.
La cantidad de sangre tampoco determina por sí sola la importancia de la causa.
¿Cuándo debería consultar?
Recomendaría consultar especialmente si:
- el sangrado aparece por primera vez y no conoces su causa;
- se repite;
- persiste en el tiempo;
- la sangre aparece mezclada con las heces;
- has observado un cambio reciente y persistente de tu ritmo intestinal;
- tienes dolor abdominal;
- existe pérdida de peso sin explicación;
- tienes anemia o cansancio llamativo;
- existen antecedentes personales de pólipos o enfermedad colorrectal;
- tienes antecedentes familiares relevantes de cáncer colorrectal;
- notas un bulto o masa;
- o simplemente el sangrado no encaja con lo que te ocurría habitualmente.
Las guías NICE, por ejemplo, recomiendan utilizar el test inmunoquímico fecal (FIT) para orientar el estudio de determinadas personas con síntomas compatibles con patología colorrectal, incluyendo sangrado rectal en determinados grupos según edad y síntomas acompañantes. Un FIT positivo no diagnostica por sí solo un cáncer: indica la necesidad de continuar el estudio.
¿Cuándo debería acudir con mayor urgencia?
No todos los sangrados pueden esperar a una consulta programada.
Si presentas sangrado abundante o continuo, especialmente si se acompaña de mareo, debilidad importante, desmayo, palidez, dificultad para mantenerte en pie o deterioro general, necesitas una valoración médica urgente.
También debemos prestar especial atención a las heces negras, muy oscuras y de aspecto alquitranado, ya que pueden corresponder a una hemorragia procedente de zonas más altas del aparato digestivo.
En estos escenarios no esperaría simplemente a ver si desaparece.
“Pero yo ya sé que tengo hemorroides”
Es probablemente una de las frases que más puede retrasar el diagnóstico de otros problemas.
Puedes tener hemorroides.
Incluso podemos haberlas diagnosticado previamente.
Pero eso no significa que cualquier episodio de sangrado que tengas durante el resto de tu vida proceda necesariamente de ellas.
Si las características del sangrado cambian, aparece repetidamente o existen otros síntomas, puede ser necesario volver a valorar la situación.
No debemos atribuir automáticamente todo sangrado rectal a las hemorroides.
¿Qué ocurre en una consulta por sangrado anal?
Lo primero es hablar.
Antes de realizar ninguna prueba quiero saber:
cuándo empezó el sangrado;
cuánta sangre aparece;
qué aspecto tiene;
si existe dolor;
cómo son las deposiciones;
si ha cambiado tu ritmo intestinal;
si tienes estreñimiento o diarrea;
si has perdido peso;
si existe moco;
qué medicación tomas;
y cuáles son tus antecedentes personales y familiares.
Después puede ser necesario explorar el abdomen y realizar una exploración de la región anal y rectal.
Dependiendo de la situación podemos necesitar otras exploraciones.
¿Me harán un tacto rectal?
En determinadas situaciones, sí.
El tacto rectal es una exploración sencilla que puede aportar información importante sobre el canal anal y la parte inferior del recto.
Dependiendo del problema también podemos realizar una inspección anal o una anoscopia, que permite visualizar el canal anal.
No todas las personas con sangrado necesitan exactamente las mismas exploraciones.
¿Necesitaré una colonoscopia?
No necesariamente.
Esta es otra pregunta muy frecuente.
La decisión dependerá de tu edad, antecedentes, características del sangrado, síntomas asociados, exploración y resultados de otras pruebas.
En determinados pacientes puede utilizarse inicialmente un test inmunoquímico fecal o FIT, que detecta pequeñas cantidades de hemoglobina humana en las heces y ayuda a seleccionar qué personas necesitan continuar el estudio por sospecha de enfermedad colorrectal.
En otros casos puede estar indicada directamente una exploración endoscópica.
Y cuando existe una masa rectal, anal o una ulceración anal inexplicada, la valoración especializada no debe retrasarse esperando únicamente al resultado de un FIT.
¿Un FIT negativo significa que puedo olvidarme del problema?
Tampoco.
Las pruebas deben interpretarse dentro del contexto clínico.
Un resultado negativo puede disminuir la probabilidad de determinadas enfermedades, pero no sustituye la valoración médica cuando persisten síntomas preocupantes.
Las propias recomendaciones NICE señalan que un resultado de FIT por debajo del umbral no debe retrasar una derivación cuando continúa existiendo una preocupación clínica importante por síntomas persistentes e inexplicados.
Esta idea me parece fundamental:
no tratamos resultados de pruebas de manera aislada; tratamos personas.
¿Qué puedo hacer mientras espero la consulta?
Si el sangrado es pequeño y tu situación es estable, intenta observar algunas características que después pueden ayudarnos:
¿Cuándo aparece?
¿Está en el papel o mezclado con las heces?
¿Hay dolor?
¿Las heces son duras?
¿Has cambiado tu frecuencia habitual?
¿Existe moco?
¿Ha ocurrido una vez o varias?
No necesitas examinar obsesivamente cada deposición.
Simplemente intenta recordar la información que pueda ayudarnos a reconstruir lo que está ocurriendo.
Y no inicies tratamientos prolongados para “hemorroides” sin estar razonablemente segura de que ese es realmente el problema.
Cinco cosas que quiero que recuerdes
1. Sangrar al defecar no significa automáticamente tener cáncer.
Las hemorroides y las fisuras son causas frecuentes.
2. Pero tampoco debemos asumir automáticamente que todo sangrado son hemorroides.
Especialmente si aparece por primera vez, persiste o cambia.
3. El dolor puede orientarnos.
Dolor intenso relacionado con la deposición acompañado de sangre roja puede sugerir una fisura, aunque necesita valoración en su contexto.
4. Los síntomas acompañantes importan.
Cambios del hábito intestinal, pérdida de peso, anemia, dolor abdominal o una masa modifican la valoración.
5. La colonoscopia no es necesariamente la primera prueba para todo el mundo.
El estudio debe adaptarse a cada persona.
No dejes que la vergüenza retrase una consulta
Los problemas relacionados con el ano y el recto siguen generando mucha vergüenza.
Hay personas que pasan meses viendo sangre en el papel higiénico porque les resulta incómodo consultar.
Para nosotros, sin embargo, forma parte de nuestro trabajo habitual.
No hay nada extraño ni vergonzoso en explicar que tienes dolor al defecar, sangrado, picor o que has notado un bulto.
Y muchas veces una valoración permite descubrir un problema sencillo y empezar a tratarlo.
En otras ocasiones nos permite detectar una enfermedad que necesita un estudio más profundo.
En ambos casos, consultar ha merecido la pena.
Si estás viendo sangre al defecar, no necesitas llegar a la consulta sabiendo si tienes hemorroides, una fisura o cualquier otra enfermedad.
Ese diagnóstico no tienes que hacerlo tú.
Nuestro trabajo consiste en escuchar qué está ocurriendo, explorarte cuando sea necesario y decidir qué estudio necesitas.
Sin alarmismo.
Pero tampoco normalizando un síntoma que merece ser explicado.
Porque cuando entiendes, decides mejor.
Dra. Marta Maes
Cirugía General y Digestiva · Coloproctología
¿Necesitas una valoración personalizada?
Cada persona y cada situación clínica son diferentes. Si tienes dudas sobre un problema de mama, cirugía general o necesitas valorar tu caso de forma individual, puedes solicitar una cita en Consulta Maes & Valbuena al 669 05 22 96.
Información para entender. Tiempo para preguntar. Acompañamiento para decidir.
Dra. Marta Maes
Cirugía General y Digestiva · Patología Mamaria · Cáncer de Mama
Ourense
Nota: Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica individual. Si presentas un sangrado importante, persistente o acompañado de síntomas de alarma, solicita valoración médica.
