Las hemorroides son uno de los motivos de consulta más frecuentes en coloproctología.
También son uno de los diagnósticos que más personas se hacen a sí mismas.
Aparece sangre al limpiarse:
“Serán hemorroides”.
Hay picor:
“Tengo hemorroides”.
Notamos un bulto cerca del ano:
“Seguro que es una hemorroide”.
Y muchas veces puede ser así. Pero no todos los síntomas anales se deben a hemorroides y, especialmente cuando existe sangrado, conviene no dar por hecho el diagnóstico sin una valoración adecuada.
Además, tener hemorroides no significa necesariamente tener que operarse.
De hecho, muchas personas mejoran con cambios en sus hábitos y tratamientos conservadores.
Vamos a verlo paso a paso.
¿Qué son exactamente las hemorroides?
Las hemorroides no son simplemente unas “venas que aparecen en el ano”.
En el canal anal existen normalmente unas estructuras vasculares y de tejido de sostén conocidas como almohadillas hemorroidales, que forman parte de nuestra anatomía.
Hablamos de enfermedad hemorroidal cuando estas estructuras producen síntomas, por ejemplo sangrado o prolapso.
Según su localización distinguimos fundamentalmente entre:
Hemorroides internas, que se originan en el interior del canal anal.
Hemorroides externas, situadas en la zona externa y recubiertas por piel.
Esta diferencia es importante porque sus síntomas y tratamientos pueden ser distintos.
¿Cuáles son los síntomas de las hemorroides?
No todas las personas presentan los mismos síntomas.
Entre los más frecuentes encontramos:
- sangre roja brillante al defecar;
- sangre en el papel higiénico;
- sensación de que algo sale por el ano al hacer deposición;
- picor o irritación;
- molestias anales;
- sensación de evacuación incompleta;
- dificultad para realizar una higiene adecuada;
- inflamación;
- o aparición repentina de un bulto doloroso en el margen anal.
El tipo de síntomas puede orientarnos sobre qué está ocurriendo.

¿Cómo sangran las hemorroides?
Las hemorroides internas pueden producir sangrado rojo brillante, habitualmente relacionado con la deposición.
La sangre puede aparecer:
en el papel higiénico;
sobre las heces;
o incluso gotear en el inodoro.
En ocasiones puede ser bastante llamativa.
Pero hay algo que considero especialmente importante:
Sangrar por el ano no significa automáticamente tener hemorroides.
Existen otras enfermedades que pueden producir sangrado rectal, entre ellas fisuras, pólipos, enfermedades inflamatorias intestinales y cáncer colorrectal.
Por eso no deberíamos tratar durante meses un supuesto problema de hemorroides sin plantearnos si realmente ese es el origen del sangrado.
¿Las hemorroides producen dolor?
Las hemorroides internas no complicadas habitualmente no producen un dolor intenso.
Esto es importante porque muchas personas con dolor anal asumen que tienen hemorroides cuando puede existir otro problema, como una fisura anal.
Sin embargo, una hemorroide externa puede desarrollar una trombosis hemorroidal externa.
En estos casos puede aparecer de forma relativamente brusca:
un bulto en el margen anal acompañado de dolor intenso.
También existen otras situaciones hemorroidales que pueden producir molestias importantes.
Por tanto, el dolor debe valorarse según sus características y no simplemente etiquetarse como “hemorroides”.
¿Qué grados de hemorroides existen?
Las hemorroides internas suelen clasificarse según el grado de prolapso.
Hemorroides grado I
No prolapsan fuera del canal anal.
El síntoma principal puede ser el sangrado.
Hemorroides grado II
Pueden salir durante la deposición, pero vuelven a introducirse espontáneamente.
Hemorroides grado III
Prolapsan y habitualmente necesitan ser reintroducidas manualmente.
Hemorroides grado IV
Permanecen prolapsadas y no pueden reducirse normalmente.
Esta clasificación resulta útil, pero no decide por sí sola el tratamiento.
Dos personas con el mismo grado pueden tener síntomas muy diferentes.
Tratamos a la persona y sus síntomas, no solamente un número.
¿Por qué aparecen las hemorroides?
Existen distintos factores relacionados con el desarrollo o empeoramiento de los síntomas hemorroidales.
Entre ellos pueden encontrarse:
- estreñimiento;
- esfuerzo repetido al defecar;
- permanecer demasiado tiempo sentado en el inodoro;
- alteraciones del hábito intestinal;
- embarazo;
- y determinados cambios relacionados con la edad y los tejidos de sostén.
Una de las primeras cosas que pregunto en consulta es:
“¿Cómo vas al baño?”
Porque tratar únicamente la hemorroide sin corregir determinados hábitos puede hacer que el problema persista o reaparezca.
¿Estar mucho tiempo sentado en el váter influye?
Puede hacerlo.
El inodoro se ha convertido para muchas personas en un lugar para mirar el móvil, leer mensajes o consultar redes sociales.
Y una deposición que debería durar pocos minutos termina convirtiéndose en veinte.
Si has terminado de evacuar, no necesitas permanecer sentado esperando.
También debemos evitar realizar esfuerzos prolongados intentando conseguir una deposición cuando no existe realmente necesidad.
¿Qué tratamiento tienen las hemorroides?
Esta es probablemente la pregunta más frecuente.
Y la respuesta es:
depende de los síntomas y del tipo de hemorroides.
No todas necesitan el mismo tratamiento.
Y, sobre todo:
tener hemorroides no significa tener que operarse.
En muchos casos empezamos por medidas conservadoras.
El primer tratamiento muchas veces empieza fuera del quirófano
Una parte fundamental consiste en conseguir unas deposiciones adecuadas.
Esto puede implicar:
Aumentar el consumo de fibra, preferentemente mediante la alimentación y, cuando sea necesario, mediante suplementos.
Mantener una hidratación adecuada.
Evitar el esfuerzo excesivo al defecar.
No permanecer innecesariamente mucho tiempo sentado en el inodoro.
Tratar el estreñimiento cuando existe.
El objetivo es conseguir deposiciones blandas y fáciles de expulsar.
Estas medidas pueden parecer sencillas, pero constituyen una parte importante del tratamiento.
¿Funcionan las cremas para las hemorroides?
Pueden proporcionar alivio temporal de algunos síntomas, especialmente irritación, picor o molestias.
Pero una crema no corrige necesariamente la causa del problema ni hace desaparecer determinadas hemorroides prolapsadas.
Además, no recomiendo utilizar tratamientos tópicos durante periodos prolongados sin conocer primero el diagnóstico.
Si llevas semanas comprando diferentes cremas y el problema continúa, probablemente ha llegado el momento de comprobar qué estás tratando realmente.
¿Existen tratamientos sin cirugía?
Sí.
Cuando las medidas conservadoras no son suficientes, existen procedimientos ambulatorios que pueden utilizarse en determinados tipos de hemorroides internas.
Uno de los más conocidos es la ligadura con banda elástica.
Consiste en colocar una pequeña banda sobre el tejido hemorroidal interno seleccionado, interrumpiendo su aporte sanguíneo para que posteriormente se fibrose y reduzca.
No es adecuada para todos los pacientes ni para todos los tipos de enfermedad hemorroidal.
Existen además otras técnicas.
La elección depende fundamentalmente de los síntomas, del grado de prolapso y de las características de cada caso.
¿Cuándo es necesario operar las hemorroides?
No existe una única respuesta.
Podemos plantear tratamiento quirúrgico cuando los síntomas son importantes, persistentes o recurrentes y no se controlan adecuadamente mediante medidas conservadoras o procedimientos menos invasivos.
También puede estar indicado en determinadas hemorroides con un componente externo significativo o prolapsos más avanzados.
Pero la decisión no debería basarse simplemente en:
“Tiene hemorroides grado III, hay que operar”.
Me interesa saber:
¿Cuánto te molestan?
¿Sangran?
¿Prolapsan?
¿Tienes que reintroducirlas?
¿Interfieren con tu higiene?
¿Han fracasado otros tratamientos?
¿Qué componente externo existe?
¿Y qué esperas conseguir con el tratamiento?
La indicación debe individualizarse.
¿Qué operaciones existen para las hemorroides?
Existen diferentes técnicas quirúrgicas.
La hemorroidectomía consiste en extirpar los paquetes hemorroidales seleccionados y continúa siendo una opción muy eficaz en determinadas formas de enfermedad hemorroidal.
Existen también otras técnicas dirigidas a tratar principalmente el prolapso o a disminuir el flujo arterial hemorroidal en pacientes seleccionados.
No existe una intervención que sea automáticamente “la mejor” para todas las personas.
Algunas técnicas pueden asociarse a una recuperación inicial más cómoda pero presentar diferentes probabilidades de recurrencia o resultados a largo plazo.
Otras pueden producir un postoperatorio inicialmente más molesto, pero resultar especialmente eficaces en determinados patrones de enfermedad.
La pregunta adecuada no es:
“¿Cuál es la técnica más moderna?”
Sino:
“¿Qué técnica está indicada para mi problema y qué ventajas e inconvenientes tiene?”
¿La operación de hemorroides duele?
Puede existir dolor postoperatorio, especialmente después de determinadas técnicas como la hemorroidectomía.
El canal anal es una zona muy sensible y las deposiciones pueden generar molestias durante la recuperación.
Actualmente disponemos de diferentes estrategias para controlar el dolor y facilitar el tránsito intestinal durante el postoperatorio.
Antes de decidir una intervención es importante hablar no solo de cómo se realiza, sino también de:
la recuperación;
el dolor esperable;
los cuidados;
el tiempo aproximado para retomar determinadas actividades;
las posibles complicaciones;
y las probabilidades de que los síntomas reaparezcan.
Una buena decisión quirúrgica empieza antes de entrar en quirófano.
¿Pueden volver las hemorroides después del tratamiento?
Sí.
Ningún tratamiento puede garantizar que nunca vuelvas a presentar síntomas hemorroidales.
La probabilidad depende, entre otros factores, del tipo de enfermedad, del procedimiento realizado y de los hábitos intestinales.
Por eso corregir el estreñimiento, evitar esfuerzos innecesarios y mantener unas deposiciones adecuadas sigue siendo importante incluso después del tratamiento.
Tengo un bulto doloroso que apareció de repente, ¿qué puede ser?
Una posibilidad es una trombosis hemorroidal externa.
Suele presentarse como un bulto doloroso en el margen anal que puede aparecer de forma relativamente brusca.
Dependiendo de cuándo haya comenzado, la intensidad de los síntomas y las características del paciente, el tratamiento puede variar.
No todos los casos necesitan una intervención.
Pero si el dolor es intenso o tienes dudas sobre qué está ocurriendo, merece una valoración.
¿Cómo sé si son hemorroides o una fisura anal?
Puede ser difícil distinguirlas sin exploración.
De forma orientativa, una fisura anal suele producir un dolor muy característico relacionado con la deposición, que puede persistir después, acompañado en ocasiones de una pequeña cantidad de sangre roja.
Las hemorroides internas, por el contrario, pueden sangrar sin producir ese dolor intenso.
Pero estas son orientaciones.
Los síntomas se solapan y no deberíamos diagnosticar únicamente por internet.
¿Cuándo debo consultar por unas supuestas hemorroides?
Recomiendo solicitar valoración si:
- presentas sangrado rectal nuevo o recurrente;
- los síntomas persisten pese a medidas sencillas;
- tienes dolor anal importante;
- aparece un bulto nuevo;
- existe prolapso;
- necesitas reintroducir tejido después de defecar;
- tienes problemas importantes de higiene;
- los episodios se repiten;
- existe un cambio reciente del hábito intestinal;
- presentas pérdida de peso inexplicada, anemia u otros síntomas asociados;
- o simplemente no tienes claro que realmente sean hemorroides.
Y especialmente:
no normalices el sangrado simplemente porque alguien te haya dicho alguna vez que tienes hemorroides.
¿Cuándo debo consultar de forma urgente?
Un pequeño sangrado hemorroidal aislado no suele constituir una urgencia.
Pero un sangrado abundante o continuo, especialmente acompañado de mareo, debilidad importante, desmayo o deterioro general, requiere una valoración médica más rápida.
También debe valorarse un dolor anal muy intenso acompañado de fiebre o importante afectación general, porque podría existir otro problema, como una infección o un absceso.
¿Cómo es una consulta por hemorroides?
Sé que esta consulta puede generar vergüenza.
Pero para un profesional dedicado a la cirugía y la coloproctología es una exploración absolutamente habitual.
Primero hablaremos de tus síntomas y de tu hábito intestinal.
Después puede ser necesario realizar:
inspección de la región anal,
tacto rectal
y, en determinados casos,
anoscopia.
Son exploraciones que nos permiten saber si realmente existen hemorroides, qué características tienen y si puede haber otra causa para tus síntomas.
Dependiendo de la edad, antecedentes y características del sangrado, puede ser necesario ampliar posteriormente el estudio.
Cinco cosas que quiero que recuerdes sobre las hemorroides
1. Todos tenemos tejido hemorroidal.
Hablamos de enfermedad hemorroidal cuando produce síntomas.
2. Sangrar no significa automáticamente tener hemorroides.
El sangrado rectal puede tener otras causas.
3. La mayoría de las hemorroides no necesitan cirugía.
El tratamiento suele comenzar por mejorar el hábito intestinal y utilizar medidas conservadoras.
4. Existen tratamientos intermedios antes de operar.
En pacientes seleccionados pueden utilizarse procedimientos ambulatorios como la ligadura con banda elástica.
5. Cuando hay que operar, no existe una técnica perfecta para todos.
La elección debe adaptarse al tipo de hemorroides, los síntomas y las prioridades del paciente.
No tengas vergüenza de consultar
Muchas personas conviven durante años con sangrado, dolor, picor o prolapso porque les resulta incómodo hablar sobre ello.
O compran una crema tras otra esperando que el problema desaparezca.
Pero una consulta de coloproctología no empieza pensando en operar.
Empieza intentando responder a una pregunta mucho más sencilla:
¿Qué está causando realmente tus síntomas?
Si son hemorroides, podremos determinar qué tipo de tratamiento necesitas.
Si no lo son, habremos evitado continuar tratando algo que en realidad no tenías.
Y si existen varias opciones razonables, podremos hablar de sus beneficios, inconvenientes y recuperación antes de decidir.
Porque cuando entiendes, decides mejor.
Dra. Marta Maes
Cirugía General y Digestiva · Coloproctología
Nota: Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica individual. El sangrado rectal, el dolor persistente o cualquier cambio reciente deben valorarse según las circunstancias de cada persona.
¿Necesitas una valoración personalizada?
Cada persona y cada situación clínica son diferentes. Si tienes dudas sobre un problema de mama, cirugía general o necesitas valorar tu caso de forma individual, puedes solicitar una cita en Consulta Maes & Valbuena al 669 05 22 96.
Información para entender. Tiempo para preguntar. Acompañamiento para decidir.
Dra. Marta Maes
Cirugía General y Digestiva · Patología Mamaria · Cáncer de Mama
Ourense
