
“Tienes cáncer de mama”.
Hay frases capaces de dividir nuestra vida en un antes y un después. Esta es una de ellas.
Después pueden llegar el miedo, las preguntas y una enorme cantidad de información nueva: receptores hormonales, HER2, Ki-67, ganglio centinela, cirugía conservadora, mastectomía, quimioterapia, radioterapia…
Y, en medio de todo ello, una pregunta que escucho con mucha frecuencia en consulta:
¿Y ahora qué hago?
Lo primero que quiero transmitirte es algo importante: no tienes que comprenderlo todo ni tomar todas las decisiones el primer día.
El cáncer de mama no es una única enfermedad y su tratamiento no es igual para todas las mujeres. Antes de decidir cuál es el siguiente paso necesitamos conocer bien las características de tu tumor, su extensión y también tus circunstancias y preferencias.
Vamos paso a paso.
1. Confirmar exactamente qué tipo de cáncer de mama tienes
Una vez realizada la biopsia, Anatomía Patológica estudia el tejido obtenido.
El informe anatomopatológico aporta información fundamental para entender las características del tumor.
Entre otros datos, puedes encontrar términos como:
- carcinoma ductal o lobulillar;
- carcinoma in situ o invasivo;
- grado histológico;
- receptores de estrógeno y progesterona;
- HER2;
- Ki-67.
Es normal que inicialmente estas palabras resulten difíciles de interpretar.
No necesitas convertirte en experta en oncología para participar en las decisiones sobre tu tratamiento. Pero sí tienes derecho a que te expliquen qué significan estos datos y por qué son importantes en tu caso.
Actualmente sabemos que no todos los cánceres de mama se comportan de la misma manera. Su biología condiciona tanto el pronóstico como los tratamientos que pueden resultar más adecuados.
2. Saber hasta dónde llega la enfermedad
La siguiente pregunta es:
¿Dónde está localizado el cáncer?
Para responderla utilizamos la exploración, las pruebas de imagen y la información obtenida de la biopsia. Dependiendo de cada situación pueden ser necesarias diferentes pruebas.
No todas las pacientes necesitan las mismas.
Uno de los errores frecuentes después de recibir el diagnóstico es pensar que “cuantas más pruebas me hagan, mejor estudiada estoy”.
No necesariamente.
Las pruebas deben solicitarse cuando pueden aportar información relevante para tomar decisiones.
El objetivo es conocer suficientemente bien la enfermedad para poder establecer su estadio y planificar el tratamiento adecuado, evitando también exploraciones innecesarias.
3. No todos los cánceres de mama empiezan tratándose con cirugía
Esta es otra cuestión que sorprende a muchas pacientes.
Es frecuente pensar:
“Tengo un cáncer. Lo primero es quitarlo cuanto antes”.
Sin embargo, actualmente sabemos que en determinados cánceres de mama puede ser preferible administrar tratamiento antes de operar. Es lo que denominamos tratamiento neoadyuvante.
En otros casos, la cirugía sí será el primer tratamiento.
La decisión depende de factores como el tamaño y localización del tumor, la situación de los ganglios, las características biológicas del cáncer y otros aspectos individuales.
Por eso dos mujeres con cáncer de mama pueden recibir tratamientos completamente diferentes y ambos ser correctos.
4. Tu caso puede ser valorado por diferentes especialistas
El tratamiento moderno del cáncer de mama es multidisciplinar.
Esto significa que pueden participar profesionales de diferentes especialidades: cirugía, oncología médica, oncología radioterápica, radiología, anatomía patológica, medicina nuclear, cirugía plástica, enfermería especializada y otras disciplinas cuando sean necesarias.
En muchos centros los casos se presentan en un comité multidisciplinar de tumores, donde los diferentes especialistas revisan la información disponible y establecen una propuesta terapéutica.
Esto es especialmente importante porque el tratamiento del cáncer de mama no consiste simplemente en decidir qué operación realizar.
Tenemos que pensar en el tratamiento completo.
5. Si necesitas cirugía, puede que exista más de una opción
Cuando la cirugía forma parte del tratamiento, comienza otra conversación importante.
En determinadas pacientes puede ser posible realizar una cirugía conservadora de la mama; en otras será necesaria o recomendable una mastectomía.
Y existen situaciones en las que más de una alternativa puede ser médicamente razonable.
Cuando esto sucede, la decisión no debería depender exclusivamente de qué intervención puede realizar técnicamente el cirujano.
También importa qué supone cada alternativa para ti.
Conservar la mama.
El miedo a que el cáncer vuelva.
La imagen corporal.
La posibilidad de necesitar radioterapia.
La reconstrucción.
La recuperación.
Las posibles complicaciones.
Tus prioridades personales.
Porque una decisión puede ser médicamente adecuada y, al mismo tiempo, no ser la opción que mejor encaje con los valores de todas las pacientes.
6. Pregunta qué opciones tienes, no solamente qué te van a hacer
Hay una pregunta que recomiendo especialmente:
“¿Qué opciones tengo?”
Después vienen otras:
“¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada una?”
“¿Existe alguna alternativa razonable?”
“¿Qué ocurriría si eligiera la otra opción?”
Y finalmente una pregunta que a veces olvidamos:
“¿Qué es importante para mí?”
Esta última pregunta forma parte de lo que conocemos como toma de decisiones compartida.
No significa que la paciente tenga que decidir sola.
Tampoco significa que el médico deje toda la responsabilidad en sus manos.
Significa integrar dos tipos de conocimiento: la mejor evidencia médica disponible y la experiencia del profesional, por una parte, y los valores, preferencias y circunstancias de la persona que tenemos delante, por otra.
7. No tengas miedo de pedir que vuelvan a explicártelo
Después de escuchar “tienes cáncer”, nuestra capacidad para procesar todo lo que viene después puede verse desbordada.
Puedes salir de una consulta y darte cuenta de que recuerdas solamente una parte de lo que te han explicado.
Es completamente comprensible.
Puedes pedir que te repitan una explicación.
Puedes llevar tus preguntas escritas.
Puedes tomar notas.
Puedes acudir acompañada si lo deseas.
Y puedes preguntar qué cuestiones necesitan decidirse ahora y cuáles pueden esperar.
Comprender lo que está ocurriendo no es un detalle secundario. Forma parte de una buena atención sanitaria.
8. ¿Debo buscar una segunda opinión?
Solicitar una segunda opinión no significa necesariamente desconfiar del equipo que te atiende.
Puede resultar especialmente útil cuando existen varias alternativas razonables, cuando se plantea una cirugía importante, cuando tienes dudas sobre la propuesta recibida o simplemente cuando necesitas comprender mejor tus opciones antes de decidir.
No todas las pacientes la necesitan.
Pero si sientes que no entiendes por qué se te recomienda un determinado tratamiento, es razonable pedir más información.
9. ¿Tengo que decidir rápidamente?
Esta es una de las mayores preocupaciones después del diagnóstico.
La palabra cáncer genera una enorme sensación de urgencia.
Y, naturalmente, el tratamiento no debe retrasarse innecesariamente.
Pero urgencia médica y precipitación no son exactamente lo mismo.
El tiempo adecuado dependerá de las características concretas de la enfermedad y del tratamiento que necesites.
Por eso, en lugar de asumir que tienes que decidir inmediatamente, pregunta directamente a tu equipo:
“¿Cuánto tiempo tengo para tomar esta decisión con seguridad?”
La respuesta debe individualizarse.
10. Antes de salir de tu próxima consulta, intenta tener claras estas cinco cosas
No necesitas saber oncología.
Pero sí sería deseable que pudieras responder a estas preguntas:
1. ¿Qué tipo de cáncer de mama tengo?
2. ¿Qué sabemos sobre su extensión?
3. ¿Cuál es el siguiente paso que me recomiendan y por qué?
4. ¿Existen otras opciones razonables en mi caso?
5. ¿Hay alguna decisión en la que mis preferencias puedan cambiar la elección?
Si alguna respuesta no está clara, pregunta.
Un diagnóstico no debería convertirte únicamente en espectadora
Durante años he estudiado cómo toman decisiones las mujeres con cáncer de mama y cómo podemos mejorar esas conversaciones.
Y hay una idea que considero especialmente importante:
Informar no consiste simplemente en entregar información.
Consiste en conseguir que la persona que tenemos delante pueda comprender qué está ocurriendo, qué alternativas existen y por qué estamos recomendando un determinado camino.
Habrá decisiones en las que la evidencia médica señale claramente cuál es la opción más adecuada.
Pero habrá otras en las que existan varias alternativas razonables.
Y es precisamente en esas decisiones donde tus preferencias importan especialmente.
Si acabas de recibir un diagnóstico de cáncer de mama, probablemente hoy tengas muchas más preguntas que respuestas.
No necesitas resolverlas todas de golpe.
Empieza por comprender tu diagnóstico.
Después, tus opciones.
Después, sus beneficios, riesgos e incertidumbres.
Y entonces podrás participar en la decisión.
Porque cuando entiendes, decides mejor.
Dra. Marta Maes
Cirugía General y Digestiva · Especial dedicación a Patología Mamaria y Cáncer de Mama
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Cada persona y cada situación clínica son diferentes. Si tienes dudas sobre un problema de mama, cirugía general o necesitas valorar tu caso de forma individual, puedes solicitar una cita en Consulta Maes & Valbuena al 669 05 22 96.
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Dra. Marta Maes
Cirugía General y Digestiva · Patología Mamaria · Cáncer de Mama
Ourense
Nota: Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica individual. El diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama deben adaptarse a las características de cada paciente y de su enfermedad.
