Dolor debajo de las costillas del lado derecho: ¿puede ser la vesícula?

dolor abdomen derecho

El dolor en el lado derecho debajo de las costillas es un motivo relativamente frecuente de consulta.

A veces aparece después de comer. Otras veces comienza de forma repentina, dura unas horas y desaparece. Puede acompañarse de náuseas, extenderse hacia la espalda o incluso despertarnos durante la noche.

Y una de las primeras preguntas suele ser:

“¿Será la vesícula?”

Puede serlo.

La vesícula biliar se encuentra precisamente en la parte superior derecha del abdomen y algunas de sus enfermedades producen dolor en esa zona. Pero hay algo importante que debemos dejar claro desde el principio:

no todo dolor debajo de las costillas derechas procede de la vesícula.

Hígado, estómago, intestino, músculos, costillas, pulmón e incluso otras estructuras pueden producir molestias similares.

La localización nos orienta.

Pero no establece por sí sola el diagnóstico.

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¿Dónde está exactamente la vesícula?

La vesícula biliar es un pequeño órgano situado debajo del hígado, en la parte superior derecha del abdomen.

Su función es almacenar y concentrar la bilis producida por el hígado y liberarla hacia el intestino durante la digestión.

Uno de los problemas más frecuentes de la vesícula es la formación de cálculos biliares, conocidos habitualmente como piedras en la vesícula.

Muchas personas tienen cálculos y nunca presentan síntomas.

Sin embargo, cuando una piedra dificulta transitoriamente la salida de la bilis de la vesícula puede aparecer el característico dolor biliar.

¿Cómo es el dolor típico de la vesícula?

El dolor relacionado con cálculos biliares suele localizarse en la parte superior derecha del abdomen o en la zona alta y central, lo que denominamos epigastrio.

Puede ser intenso.

Y aunque tradicionalmente hablamos de “cólico biliar”, el dolor no tiene por qué aparecer y desaparecer continuamente como podría sugerir la palabra cólico.

Con frecuencia es un dolor continuo y mantenido durante el episodio.

Puede durar desde decenas de minutos hasta varias horas y posteriormente desaparecer.

En algunas personas se irradia hacia:

  • la espalda;
  • la zona situada debajo del omóplato derecho;
  • o el hombro derecho.

También puede acompañarse de náuseas o vómitos.

¿El dolor de vesícula aparece después de comer?

Puede hacerlo.

Algunas personas relacionan claramente los episodios con comidas copiosas o especialmente grasas.

Esto tiene una explicación fisiológica: después de comer, la vesícula se contrae para liberar bilis hacia el intestino.

Si existe un cálculo que dificulta su vaciamiento, puede aparecer dolor.

Pero debemos evitar convertir esto en una regla absoluta.

Que te duela el abdomen después de comer grasa no demuestra que tengas piedras en la vesícula.

Y tener piedras en una ecografía tampoco demuestra automáticamente que sean responsables de cualquier molestia digestiva.

Necesitamos que los síntomas y los hallazgos encajen.

¿Qué diferencia hay entre un cólico biliar y una colecistitis?

Esta distinción es importante.

Cólico biliar

En un episodio típico de dolor biliar, un cálculo puede obstruir transitoriamente la salida de la vesícula.

Aparece dolor, pero la obstrucción termina resolviéndose y los síntomas desaparecen.

Entre los episodios, el paciente puede encontrarse perfectamente bien.

Colecistitis aguda

En la colecistitis, la obstrucción persiste y se produce inflamación de la vesícula.

El dolor suele ser más prolongado y pueden aparecer otros síntomas como:

fiebre,

malestar,

náuseas o vómitos

y sensibilidad importante en la zona superior derecha del abdomen.

Una colecistitis necesita valoración médica y su tratamiento es diferente al de un episodio aislado de dolor biliar.

Me duele debajo de la costilla derecha: ¿significa que tengo piedras?

No necesariamente.

Esta es probablemente la idea más importante de esta entrada.

Existen muchas causas posibles de dolor en el lado derecho debajo de las costillas.

La vesícula es una de ellas, pero no la única.

¿Qué otras cosas pueden producir dolor en esa zona?

Dependiendo de las características del dolor, podemos considerar diferentes posibilidades.

Problemas musculares o de la pared abdominal

Un esfuerzo, un movimiento brusco, ejercicio físico o una contractura pueden provocar dolor en la región costal.

Este tipo de molestia puede aumentar al:

moverse;

girar el tronco;

presionar la zona;

respirar profundamente;

o realizar determinados esfuerzos.

Problemas digestivos

El estómago y el intestino también pueden producir molestias en la zona superior del abdomen.

Reflujo, gastritis, úlcera, distensión intestinal y otros problemas digestivos pueden confundirse con síntomas biliares.

Hígado

El hígado se encuentra en esta región, aunque muchas enfermedades hepáticas no producen el típico dolor que los pacientes atribuyen al “hígado”.

Cuando existen alteraciones hepáticas, la historia clínica, la exploración y las pruebas analíticas pueden ayudar a determinar su relevancia.

Páncreas

Algunas enfermedades pancreáticas pueden producir dolor en la parte superior del abdomen, frecuentemente irradiado hacia la espalda.

Pulmón y pleura

Determinadas enfermedades pulmonares o de la pleura pueden manifestarse como dolor cerca del reborde costal.

Si el dolor aumenta al respirar y se acompaña de dificultad respiratoria, tos o fiebre, debemos considerar otras causas además de las digestivas.

Riñón

El dolor renal suele localizarse más hacia el costado o la espalda, aunque algunas personas pueden percibirlo en zonas próximas.

Por tanto:

“Me duele debajo de la costilla derecha”

es un buen punto de partida para una consulta.

Pero todavía no es un diagnóstico.

¿Cómo puedo saber si mi dolor parece de vesícula?

Hay algunas características que pueden orientarnos.

Un dolor resulta más compatible con origen biliar cuando:

aparece en la parte superior derecha o central del abdomen;

es relativamente intenso y mantenido;

dura un tiempo significativo y después desaparece;

se acompaña de náuseas o vómitos;

puede irradiarse hacia la espalda o el hombro derecho;

y existen episodios similares previos.

La relación con determinadas comidas también puede aportar información.

Sin embargo, ninguna de estas características aisladas permite confirmar el diagnóstico.

¿Y si solo tengo gases o digestiones pesadas?

Aquí debemos ser especialmente prudentes.

Síntomas como:

hinchazón;

gases;

digestiones pesadas;

ardor;

sensación de plenitud;

eructos;

o molestias abdominales inespecíficas

no son suficientes por sí solos para diagnosticar una enfermedad de la vesícula.

Este punto tiene mucha importancia porque las piedras son frecuentes.

Podemos encontrar cálculos en una ecografía de una persona con síntomas digestivos que, en realidad, proceden de otro problema.

Si atribuimos automáticamente cualquier molestia a las piedras, podemos terminar recomendando una operación que no resuelva los síntomas que llevaron al paciente a consulta.

Antes de operar necesitamos una indicación.

¿Qué prueba se hace para saber si tengo piedras?

Cuando sospechamos una enfermedad de la vesícula, una de las pruebas fundamentales es la ecografía abdominal.

La ecografía permite estudiar:

  • la presencia de cálculos;
  • características de la vesícula;
  • grosor de su pared;
  • determinados signos de inflamación;
  • vía biliar;
  • y otros órganos abdominales.

Es una prueba especialmente útil para detectar cálculos dentro de la vesícula.

¿Necesito un TAC?

No necesariamente.

Para estudiar una posible colelitiasis, la ecografía suele ser la prueba inicial de elección.

Un TAC puede resultar útil en determinados escenarios, especialmente cuando necesitamos estudiar otras posibles causas de dolor o sospechamos determinadas complicaciones.

Pero realizar más pruebas no significa necesariamente obtener un diagnóstico mejor.

Las pruebas deben solicitarse para responder a una pregunta clínica concreta.

¿Necesito una analítica?

Dependiendo de los síntomas, puede ser necesario realizar una analítica.

Podemos valorar, entre otros parámetros:

función hepática;

bilirrubina;

marcadores de inflamación;

y enzimas pancreáticas.

Esto resulta especialmente importante si sospechamos una complicación, como una infección, una piedra en la vía biliar o una pancreatitis.

¿Qué ocurre si la ecografía muestra piedras?

Entonces debemos hacer una segunda pregunta:

¿Esas piedras explican realmente tus síntomas?

Esta distinción es fundamental.

Piedras sin síntomas

Si encontramos cálculos incidentalmente en una persona que nunca ha presentado síntomas compatibles con enfermedad biliar, hablamos de colelitiasis asintomática.

En términos generales, no operamos sistemáticamente todas las piedras simplemente porque aparezcan en una ecografía.

Piedras con síntomas

Si existen episodios típicos de dolor biliar y encontramos cálculos en la vesícula, el escenario cambia.

Estamos ante una colelitiasis sintomática y puede estar indicado plantear una colecistectomía, es decir, retirar la vesícula.

Por eso dos personas con una ecografía aparentemente similar pueden recibir recomendaciones diferentes.

Si he tenido un cólico biliar, ¿tengo que operarme?

Cuando existen síntomas típicos atribuibles a cálculos biliares, la cirugía adquiere un papel mucho más importante.

La razón es que los episodios pueden repetirse y existe riesgo de desarrollar complicaciones.

En un paciente con buen estado general, cálculos confirmados y episodios claramente compatibles con cólico biliar, suelo plantear de manera activa la posibilidad de una colecistectomía laparoscópica programada.

No se trata de operar simplemente porque existan piedras.

Se trata de que esas piedras ya están produciendo enfermedad.

Y en ese escenario, esperar indefinidamente puede no aportar una ventaja.

¿Por qué puede ser preferible operar de forma programada?

Cuando existe una indicación quirúrgica, poder intervenir de manera programada tiene ventajas.

Permite estudiar al paciente, valorar adecuadamente el diagnóstico, planificar la intervención y realizarla en condiciones controladas.

No podemos asegurar que una persona que haya tenido un cólico vaya a presentar una complicación.

Pero las piedras pueden ocasionar:

nuevos cólicos;

colecistitis;

coledocolitiasis;

colangitis;

o pancreatitis aguda biliar.

Por eso, una vez que los cálculos son claramente sintomáticos, la conversación es diferente a la que mantenemos con alguien que tiene piedras pero nunca ha tenido molestias.

¿Qué operación se realiza?

Cuando existe indicación, el tratamiento habitual es la colecistectomía laparoscópica.

Mediante pequeñas incisiones abdominales se extirpa la vesícula junto con los cálculos que contiene.

No solemos retirar únicamente las piedras dejando la vesícula.

El objetivo es tratar el órgano donde se están formando y almacenando los cálculos.

¿Se puede vivir sin vesícula?

Sí.

El hígado continúa produciendo bilis.

Después de retirar la vesícula, la bilis pasa directamente hacia el intestino en lugar de almacenarse previamente.

La mayoría de los pacientes puede realizar una vida completamente normal después de una colecistectomía.

¿Cuándo debería acudir a Urgencias?

No todo dolor debajo de las costillas requiere acudir inmediatamente a Urgencias.

Pero determinados síntomas sí necesitan una valoración rápida.

Consulta de forma urgente si el dolor es intenso o persistente, especialmente si se acompaña de:

  • fiebre;
  • vómitos persistentes;
  • color amarillo de la piel o los ojos;
  • orina muy oscura;
  • escalofríos;
  • dificultad respiratoria;
  • desmayo o deterioro importante del estado general.

También debe valorarse especialmente un dolor intenso que no cede o que presenta características diferentes a episodios previos.

¿Y si el dolor desaparece?

Que haya desaparecido no significa necesariamente que debamos olvidarlo.

Un cólico biliar puede resolverse completamente y el paciente encontrarse bien después.

Si has presentado uno o varios episodios de dolor intenso debajo de las costillas derechas, especialmente si tienen características compatibles con enfermedad biliar, merece la pena estudiarlos aunque en el momento de la consulta ya no tengas dolor.

La historia del episodio puede proporcionar muchísima información.

¿Qué información resulta útil llevar a consulta?

Intenta recordar:

dónde comenzó exactamente el dolor;

cuánto duró;

si fue continuo o intermitente;

si apareció después de comer;

si se extendía hacia la espalda o el hombro;

si hubo náuseas o vómitos;

si tuviste fiebre;

y si has tenido episodios similares anteriormente.

Si dispones de ecografías o analíticas previas, también pueden ser muy útiles.

Aquí también importa la toma de decisiones compartida

Cuando encontramos piedras en la vesícula, la decisión no debería depender únicamente de la ecografía.

Tenemos que unir tres elementos:

los síntomas,

los hallazgos de las pruebas

y las circunstancias del paciente.

Si las piedras son un hallazgo incidental y nunca han producido síntomas, puede ser perfectamente razonable no operar.

Si, por el contrario, existen episodios claros de dolor biliar, especialmente si se repiten, la balanza puede inclinarse hacia una colecistectomía programada.

Mi función como cirujana no es operar una ecografía.

Es determinar si existe una enfermedad que se beneficia de una intervención.

Y, cuando considero que la cirugía ofrece un beneficio claro, también forma parte de mi trabajo hacer una recomendación médica concreta.

Eso también es toma de decisiones compartida.

Cinco cosas que quiero que recuerdes

1. El dolor debajo de las costillas del lado derecho puede proceder de la vesícula, pero existen muchas otras causas.

La localización por sí sola no permite establecer el diagnóstico.

2. El dolor biliar suele ser intenso y mantenido durante el episodio.

Puede localizarse en la zona superior derecha o central del abdomen e irradiarse hacia la espalda.

3. La ecografía abdominal es una de las pruebas fundamentales para estudiar la vesícula.

Pero encontrar piedras no demuestra automáticamente que sean responsables del dolor.

4. Tener piedras sin síntomas y tener piedras que producen cólicos son situaciones diferentes.

La indicación de cirugía también lo es.

5. Si los cálculos producen síntomas típicos, merece la pena valorar activamente una colecistectomía programada.

Especialmente antes de que aparezcan nuevos episodios o complicaciones.

Entonces, me duele debajo de las costillas derechas: ¿puede ser la vesícula?

Sí, puede serlo.

Especialmente si se trata de episodios de dolor relativamente intenso en la parte superior derecha o central del abdomen, duran un tiempo significativo, pueden irradiarse hacia la espalda y se acompañan de náuseas o vómitos.

Pero también puede tener otros orígenes.

Por eso, antes de pensar:

“Tengo que operarme de la vesícula”

hay una pregunta anterior:

“¿Este dolor realmente procede de la vesícula?”

Primero establecemos el diagnóstico.

Después decidimos si necesita tratamiento.

Información para entender.

Tiempo para preguntar.

Acompañamiento para decidir.

Dra. Marta Maes
Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo
Especial dedicación a Patología Mamaria y Cáncer de Mama
Cirugía General · Patología Mamaria · Coloproctología

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Cada persona y cada situación clínica son diferentes. Si tienes dudas sobre un problema de mama, cirugía general o necesitas valorar tu caso de forma individual, puedes solicitar una consulta al 669 05 22 96.

Información para entender. Tiempo para preguntar. Acompañamiento para decidir.

Dra. Marta Maes
Cirugía General y Digestiva · Patología Mamaria · Cáncer de Mama
Ourense

Nota: Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica individual. Ante dolor intenso o persistente, fiebre, vómitos repetidos, ictericia o deterioro general, solicita valoración médica urgente.

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